domingo, 12 de septiembre de 2010

Capitulo 9

Por Roxi
Toda ésta situación me tenia de los nervios,hace tres días recibí la carta igual que todas las chicas del foro para asistira la reunión en Uruguay, los sueños seguían presentes por las noches, sólo que habían cambiado ligeramente en algunas escenas y para acabarla mi madre no quería dejarme viajar, alegando que podría ser peligroso ir a un país desconocido, con chicas de un foro, a las que nunca había visto en mi vida (no le había contado de los sueños con ellas). Mi madre siempre ha sido un poco paranoica, pero al final es mi madre odiaba la idea de irme sin su consentimiento, así que le supliqué, explicándole como las chicas en poco tiempo habían llegado a formar parte de mi vida, cada tarde después del trabajo pasaba un tiempo platicando con ellas y por nada del mundo quería perderme la oportunidad de conocerlas a todas al mismo tiempo, fue tanta mi insistencia que mi madre cedió, con la condición de llamarla todos los días y regresarme de inmediato si observaba algo anormal.

Así emprendí el viaje más largo de mi vida, en el que conocería a chicas maravillosas y aprendería cosas que cambiarían mi vida para siempre…El 23 de Abril mi madre me acompaño al aeropuerto, con un gran abrazo se despidió de mi, no sin antes recordarme las llamadas diarias que debía hacerle, tomé el vuelo directo a Uruguay, el cuál tuvo un retraso por mal tiempo, cuando arribé al aeropuerto Internacional de Carrasco en Montevideo daban casi las 6:00pm, a una hora de la reunión, localicé rápidamente un taxi, no tenia ni idea de donde se encontraba el salón rubí.
Para mi mala suerte el tráfico estaba horrible, pensé que nunca llegaría, luego de lo que me pareció una eternidad el señor que conducía, señaló una hacia un lugar, me volví de inmediato siguiendo la dirección de su dedo, quedé boquiabierta con lo que vi, no era un hotel, parecía la casa blanca, una mansión imponente se extendía por toda la calle, ¡Wao!- exclamé, impresionante. Pagué al conductor y bajé del auto deprisa, llegaba casi dos horas tarde, en la entrada un hombre moreno como de unos 65 años, me recibió con una gran sonrisa, tenia un uniforme de portero aunque no parecía tal, se veía muy refinado para ese cargo, pero lo más desconcertante fueron sus palabras.

-Al fin llega Srta. Roxanna, supe que su vuelo se retrasó, aún así la esperábamos más temprano, supongo que tuvo problemas por el tráfico, bienvenida ya todas las demás están dentro cenando- dijo con una cálida sonrisa y un gesto de la mano que me invitaba a entrar al lugar. ¿Cómo demonios supo todo eso? ¿Mi nombre? Y…¿Cómo por el cielo sabia que era yo?? Alrededor de 22 chicas recibieron la invitación, esto ya empezaba a parecerme sospechoso.
Sin decir una palabra entré en la gran mansión, detrás de mi el hombre me indicó que siguiera por el pasillo, me desviara a la izquierda y ingresara por una gran puerta de roble al final. La mansión me pareció un sueño, con cuadros colgados en las paredes, mesas de madera, y cosas que parecían reliquias, daba la impresión de ser el hogar de un duque del siglo pasado, con un toque de actualidad, de verdad hermosa, majestuosa…

Al llegar a la gran puerta sentí un cosquilleo en el estómago, al fin las conocería,detrás de esa puerta estaban todas, las chicas que habían logrado en menos dedos meses que mi corazón se estirara albergándolas a todas, estaba muy nerviosa, ¿cómo serán? ¿Les caeré bien? ¡Roxx! me reprendí mentalmente en lugar de comenzar a imaginarte cosas por qué no entras de una buena vez… Y así lo hice abrí la puerta, pero lo que vi no me lo esperaba para nada. La sala era inmensa, con un comedor de al menos 30 personas en el centro, a la cabecera de la mesa se sentaba un hombre guapísimo, de cabello castaño oscuro y ojos verdes profundos, me hicieron recordar las profundidades de un bosque en el que me perdía en uno de los tantos sueños que me embargaban cada noche. El hombre parecía haber estado hablando antes de mi incursión en la habitación, ahora todo era silencio, miré a mi alrededor, allí sentadas a la mesa se encontraban todas, igual que me mis sueños, en ese momento me percaté que no habíamos venido aquí a conocernos solamente, puesto que ya nos conocíamos, había algo más, debíamos descubrirlo, todas las chicas me sonrieron, no me había dado cuenta lo rara de mi posición, estaba parada observándolos como una tonta, mi boca ligeramente abierta, el hombre me invitó con un gesto a sentarme en un silla al lado de la que reconocí como Jenny, estaba dormida supuse por el cansancio del viaje.

-Yo soy Charlie, su anfitrión durante estas pequeñas vacaciones- dijo el hombre en un tono dulce, casi paternal.

-Cada una de ustedes se han conocido por una razón, no hay casualidades en este asunto, yo solo soy un medio para conseguir un fin, ustedes tendrán que descubrir por si mismas cuál es el fin que las ha llevado a compartir incluso sus sueños, y a hacer posible este viaje…Todas chicas, son diferentes, con secretos, miedos y problemas, pero hay un punto en el que todas convergen, eso es lo que juntos descubriremos en este viaje, del cual ustedes me hicieron parte al incluirme en sus sueños sin notarlo…Debo ocuparme de unos asuntos, espero que su estadía en este su nuevo hogar sea agradable, cualquier cosa que necesiten no duden en pedirlo, buen provecho chicas- y sin más se retiró del gran salón, dejándonos a todas boquiabiertas, preguntándonos ¡¡que diablos significaba todo esto!!