lunes, 28 de noviembre de 2011

Capítulo 36

Por Roxi

Luego de que nos informaran del ataque perpetrado por los Oniros hacia los humanos, decidimos entrar al mundo de los sueños antes que ocurriera algo peor.

Pero alguien tenía que cuidar nuestros cuerpos durante la transición, para eso Violet, Jenik, Jenny y Yess se quedaron en la mansión con sus respectivos guardianes.

Hicimos el círculo y la ceremonia pertinente para entrar al mundo de los sueños. Yo estaba un tanto asustada por lo que ocurriría. Sobre todo porque no quería que ninguna de las chicas o los guardianes salieran heridos. Debí saber que eso no sería posible.

Pues siempre en toda guerra hay bajas de ambos lados, y ésta era una guerra por la supervivencia del mundo.

Acheron durante nuestros encuentros secretos me había dado muchísimas instrucciones que me servirían para este momento, él aún temía por mi oscuridad, por lo menos Luna había logrado neutralizar la oscuridad de Ilya, eso representaba una preocupación menos. Acheron me explicó que es distinto con los guardianes, porque ellos no manejan la cantidad de poder que nosotras si, también me dijo que yo era el punto débil por el que atacarían una vez que Rocío cumpliera con su labor de llave y abriera el portal al reino de los sueños.

Los oniros vendrían por mí, mi padre Iquelo intentaría recuperarme porque tomar un poco de mi sangre fortalecería el círculo de su poder. Él había perdido un poco de su poder sobre los oniros a causa de no se qué cosa, al parecer alguien lo había desplazado, pero no teníamos claro quien, Acheron sospechaba profundamente de la virgen escribana, ella fue quién nos encontró y nos reunió a todas, por supuesto nadie lo sabía, mi guardián lo descubrió en una de sus investigaciones, um…No oficiales.

Una luz brillante me sacó de mis cavilaciones, al parecer había logrado entrar al mundo de los sueños, un poco abrumador para mis sentidos. Miré a mí alrededor y encontré a Ivonne, Luna, Rocío, Jazce, Sidonie, Sher, Pame, Perla, Tati, Naxi, Shuk, Angie, Vero, Yeye, Evary, Laqua y sus respectivos guardianes.

Nos encontrábamos en una sala de piedra, parecía pertenecer a un castillo, en el centro tenía una fuente que salía del techo, algo majestuoso. La sala tenía un aura de paz, era como un santuario.

— ¿Dónde estamos? — preguntó la gemela a nadie en particular.

—Aún no estamos en el reino de los sueños, me permití hacer esta parada para afinar algunos detalles—Respondió Acheron. —Por lo apresurado de la situación, no pudimos acordar nada, recuerden que tenemos que trabajar en equipo, para sorprender a los Oniros y evitar que destruyan el mundo humano.

— ¿Y cómo se supone que hagamos eso? No es como si ellos se fuesen a presentar ante nosotros para ser capturados—expresó Shuk con ironía.

—Es cierto Shuk, no se presentarán ante nosotros, en el mundo de los sueños son más poderosos que en el físico, por lo tanto intentarán jugar con sus mentes, deben tener mucho cuidado, la persona que los controla es muy poderosa, y hará lo posible por salirse con la suya—Dijo Bones.

De pronto Tati entró en un trance raro, todas la miramos preocupadas sin saber qué hacer, Julián la tomó en brazos, —ella está en un estado de enseñanza mental, no se preocupen los oniros no pueden penetrar su mente porque está a un nivel desconocido para ellos. Parece que una de las profecías se cumple, el poder como una de las sacerdotisas de la sabiduría le está siendo transferido a Tati, eso quiere decir que ellas o por lo menos la antecesora de Tati se encuentra… muerta—informó Julián con toda su atención centrada en su protegida.

— ¡Oh no, que pena, aunque no la conociera, es una vida, supongo! —exclamó Yeye.

— ¿Que hacemos?, justamente ahora le dio a esa por enseñarle cosas a Tati—observó Sher. Rhage la miró con dulzura, —esto solo durará un momento y necesitamos ese conocimiento para que guie a nuestra llavecita y así entremos sin problemas al mundo de los sueños—replicó Rhage.

No había transcurrido mucho tiempo cuando Tati comenzó a volver en si. Julián la ayudó a incorporarse con cuidado. Ella abrió los ojos y enfocó su rostro, millones de mensajes silenciosos pasaron entre ellos.

Los demás miramos a otro sitio para darles un poco de privacidad. Luego Tati dijo —Una de las sacerdotisas de la sabiduría está muerta, las otras dos agonizan, y me temo que la cuarta siempre ha estado entre nosotras—Su mirada se clavó en mí—tu parte oscura roxi, no se debe sólo a tu padre, también es por ella y cuando se complete la profecía su poder despertará en ti—Luego miró a Naxi—Tú eres la segunda, y la tercera, es Shuk.

De pronto Naxi entró en un trance igual al experimentado por Tati momentos atrás. —Ha muerto otra—Afirmó Bones, mientras Alán acomodaba a Naxi en su regazo.

— ¿Quién les hizo eso Tati? — preguntó mi precioso guardián.

—No lo se, ellas no lo vieron venir, algo las aprisionó neutralizando sus poderes, lo único que pudieron hacer fue recitar un conjuro para trasmitir sus poderes a sus sucesoras—Contestó ya totalmente recuperada.

—Esto no pinta bien—dijo Leiron— ¿Qué o quién puede ser tan poderoso como para neutralizar los poderes de las antiguas sacerdotisas de la sabiduría?

—No lo sé—Contestó Charlie—pero me temo que esto será más difícil de lo que pensamos.

—Rocio—llamó Tati—ven.

Rocío se acercó hasta donde se encontraba parada Tati y su guardián —creo que llegó la hora de recordar…—
Tati colocó su mano en la frente de Rocío, las dos cerraron los ojos y un campo de energía las cubrió, algo hermoso. Cuando Rocío volvió a la realidad miró fijamente a su guardián y dijo —Lo comprendo—.

Nada más se habló del asunto, no supimos qué recordó Rocío, y la verdad no había tiempo para entrar en detalles, si algo debíamos saber seguramente ella lo diría luego.

Nax despertó, agitada, —Shuk prepárate, es tu turno—Con esto Shuk entró en el mismo trance, que ya me estaba poniendo los pelos de punta. No sabría decir exactamente cuánto tiempo transcurrió, cuando Shuk despertó ya todas estábamos al limite, los humanos no podían esperar, y no hacer nada nos ponía más nerviosas.

Sidonie casi nos congeló y luego nos rostizó tratando de apaciguar la ansiedad, mientras Ivonne le estaba agregando un nuevo conjuro a las protecciones por sugerencia de Bones. El resto de nosotras esperaba en silencio.

Nax estaba muy callada, ninguna de las cuatro involucradas en la transferencia de conocimientos quería soltar prenda de nada. Hasta que Shuk rompió el silencio para darnos una mala noticia. — El mundo humano ha sido tomado por completo, quien está detrás de todo esto decidió volverlos sus esclavos en vez de darles a los oniros un cuerpo, así tendrá un ejército más grande.

— ¡No puede ser, mi familia! —se lamentó Ángeles a punto de llorar.

—No te angusties Ángeles— le dijo su guardián con dulzura, —Si lo humanos sólo están poseídos y no son oniros, quiere decir que podemos salvarlos, si acabamos con la persona responsable de esto, ellos volverán a sus vidas como si nada.

Ilya asintió— Es cierto chicas, mientras sigan siendo humanos hay esperanza.

—Esperen un momento, si todo el mundo está en manos de esa mala persona o cosa, ¿dónde están nuestros cuerpos y los que se quedaron a cuidarlos? —preguntó Jazce alarmada.

Ésta vez fue Acheron quien respondió—Ya no hay cuerpos, lo materia se fundió con lo espiritual, cuando termine la guerra, si es a nuestro favor, volveremos al mundo físico intactos, no se preocupen.
—Los que se quedaron vienen en camino—Dijo Naxi de pronto, con la mirada perdida como si estuviese viendo más allá de su visión normal.

Y una vez más el tiempo se escurrió, en algún momento no se decir a ciencia cierta cuándo, aparecieron Violet, Jenik, Jenny y Yess con sus guardianes.

—Ahora que estamos todos, planeamos como vamos a atacar a esos desgraciados que nos quieren robar nuestro mundo—dijo Sher.

—Manos a la obra—contestamos al unísono.

—Lo primero que debemos descubrir es quién está detrás de todo esto, así tendremos más posibilidad de encontrar sus puntos débiles y atacar con más fuerza
—decía Leroin— ¿Alguna pista de quién pueda ser?

—Yo tengo una idea—Respondió Acheron, frunciendo el ceño—La virgen escribana. Ella fue quien reunió a las chicas. ¿Tú sabías eso Charlie?

—Si, pero ella dijo que era por el bien de la humanidad. Incluso nos ha ayudado con las chicas y los entrenamientos—atacó Charlie.

— ¿Ustedes le han informado sobre nuestro avances, nuestros poderes y todos los detalles del asunto? —Ahora era Luna quien preguntaba.

—Claro, ella está al tanto de todo—replicó Charlie, viéndose exasperado— ¿A dónde quieres llegar con esto?

—Cuando yo fui atacada, se supone que todas nosotras seríamos victimas de ese ataque y no solo yo, esa persona o cosa, sabía nuestras debilidades, la pregunta importante es: ¿Cómo las sabía? —Luna parecía Sherlock Holmes— ¿Y qué tiene que ver la pe… digo Shayla en todo esto?, no me da buena espina.

—Creo que Shayla es un títere de la virgen escribana, su premio por ayudarla será Ilya—dijo Acheron dando una mirada significativa al apuesto guardián de Luna.

A Luna no le gustó tal afirmación, no obstante permaneció callada.

—Acheron, tú no conoces a la virgen escribana como nosotros, yo creo que estás equivocado—expresó Rhage. Sher le dio un revirón de ojos enérgico.

—Bueno, creo que no es hora de discutir entre nosotros, sino de actuar, el final está cerca y aún vamos a ciegas—Dijo Bones.

—Además no olviden que los Oniros una vez obedecieron a Iquelo, y él está tratando de recuperar su poder por todos los medios, quizás es la mente criminal detrás de este asunto—comentó Alexander.

—Iquelo si tiene la cuchara metida en esta sopa, pero definitivamente no está tan fuerte aún como para lanzar un ataque masivo en contra de la humanidad, más bien creo, que él implantó sus ideas en otra persona, para que ésta hiciera el trabajo sucio y cuando él sea lo suficientemente poderoso, traicionará a esa persona para asumir el control—explicó mi guapo guardián.

—Bueno, bueno, está bien, todo esto de las conspiraciones, pero lo importante aquí es ¿qué vamos a hacer?, no me malinterpreten me gusta este lugar, es muy lindo, sin embargo siento que deberíamos estar haciendo algo para patearle el trasero a esos bichos—dijo mi gemela (Ivonne).

—La gemela tiene razón, tanto entrenamiento para estar conversa que conversa, yo digo que es hora de patear y morder bichos raros—comenté, empujando a Sher a modo de broma, esta me enseñó un puño como amenaza.

—Bien, esto es lo que haremos, Ivonne, Sher, Geny, Sid, Jazce, Shuk y sus guardianes se infiltrarán en el templo de la virgen escribana para cerciorarse de que no esté ocurriendo nada extraño, lo cual dudo mucho. Naxi, Rocío, Perla, Yeye y Tati con sus guardianes irán por el libro del conocimiento de las sacerdotisas, lo necesitaremos al final para devolver el alma al cuerpo de cada uno de los humanos. Angeles, Vero, Violet, Yenik, Yess, Pame, Evary, Laqua, y sus chicos irán a averiguar la cantidad del ejército de los Oniros, hacía dónde se dirigen, y los puntos débiles que puedan observar. Luna, Iyla, roxi y yo iremos al castillo de Iquelo—Sentenció Acheron.

—Mañana al amanecer nos reuniremos de nuevo aquí, usen sus protecciones, mi Gatita ha puesto hechizos en éstas, para convocarnos en caso de que alguno necesite ayuda o simplemente comunicar algo importante,—Dijo Bones y nos entregó a una pulsera de cuero negro a cada una.

—Bueno chicas creo que ha llegado la hora—Comentó Leroin, confíen en ustedes y en sus guardianes, suerte chicas.

Todas estábamos asustadas, cosa que notó Luna, así que nos reunió en un circulo, —Chicas, nosotras somos más que amigas, pase lo que pase no olviden que somos hermanas, y que cada una estaré siempre para la otra, confíen en sus corazones y en el amor que nos tenemos, las quiero—nos dimos un abrazo colectivo, repitiéndonos lo mucho que nos queríamos.

Luego los grupos designados por Acheron se acomodaron para partir, Rocio guió a cada uno a través del mundo de los sueños, sin decir nunca cómo lo hacía. Incluso luego de la larga charla las sacerdotisas de la sabiduría no soltaron prenda de sus nuevos conocimientos. Por mi parte yo me sentía igual, supongo que la bendita profecía aún no se cumplía.

Acheron se acercó a mi, —Pase lo que pase, no me dejes—susurró a mi oído—te amo.